Técnicas de elicitación

Técnicas de elicitación

Técnicas de elicitación

Reducción de datos.

Estas técnicas se pueden clasificar en cuatro grupos, que denominamos:

a) técnicas de observación y medidas directas de la ejecución;

b) entrevistas estructuradas;

c) técnicas de elicitación de protocolos verbales; y

d) técnicas conceptuales basadas en procedimientos que emplean datos cuantitativos.

La elicitación del conocimiento comienza a veces a partir de observaciones sobre la realización de la tarea dentro del dominio de interés. Las observaciones pueden ocurrir además en el contexto natural donde se realiza la tarea o en contextos simulados (Hoffman, 1987; Hoffman y colaboradores, 1995). Por otra parte, también pueden emplearse medidas directas de la realización para tratar de inferir los procesos y estrategias utilizados por los individuos en la realización de una tarea. Entre las principales medidas directas de la ejecución tenemos los aciertos y errores (Siegler, 1980), a partir de los cuales pueden inferirse con bastante objetividad las reglas y procedimientos que siguen los individuos en tareas que requieren la utilización de algoritmos fijos. Otra medida es el tiempo de reacción (Sternberg, 1977), medida criticada por Siegler (1989) para quien la «cronometría mental» no describe adecuadamente los procesos y sobre todo las estrategias que siguen los individuos al realizar una tarea. La precisión en responder y las fijaciones oculares se encuentran también entre los  datos utilizados en el análisis de tareas por la psicología cognitiva (Larkin y Rainard, 1984; Anderson, 1987).

 

Entrevistas

Técnicas de elicitación

Las entrevistas constituyen la forma más directa de investigar lo que alguna persona conoce; por lo que constituye el método de elicitación de conocimientos más empleado (Cooke, 1999). Las entrevistas pueden ser de dos tipos, estructuradas y no estructuradas. Pudiendo adoptar formas más específicas dependiendo de la tarea concreta que se aborde y el tipo de conocimiento a analizar. Las tendencias recientes en el uso de las entrevistas, como técnicas de elicitación de conocimientos, incluyen el desarrollo de metodologías específicas en el contexto de dominios y situaciones particulares. Por ejemplo, Hoffman, Crandall y Shadbolt (1998) emplean el método de decisión crítica (CDM) para elicitar el conocimiento de los expertos, ante un caso o situación muy concreta. El método tiene sus raíces en la técnica de incidentes críticos desarrollada por Flanagan, y se ha empleado para entrevistar a pilotos expertos sobre situaciones problemáticas relacionadas con su profesión. Otro ejemplo de empleo de este método lo tenemos en Fowlkes, Salas, Baker, Cannon-Bowers y Stout (2000), quienes lo emplean para elicitar el conocimiento de un equipo de expertos en pilotar un helicóptero militar.

Desde la publicación de los primeros trabajos de Ericsson y Simon (1980), los datos verbales se utilizan cada vez más para estudiar los procesos cognitivos en muchas áreas de la psicología. Los informes verbales son aceptados como fuentes importantes de datos. En una revisión más reciente de sus publicaciones de 1980 y 1984, Ericsson y Simon (1993) presentan los principales avances acerca de los informes verbales, incluyendo nueva evidencia sobre su validez. Las dos cuestiones más importantes que tiene planteadas el estudio de los informes verbales son los procedimientos de elicitación y validación.

El protocolo se interpreta como una serie de operaciones mentales que se infiere utiliza el individuo para realizar un juicio, tomar una decisión o resolver un problema (Ericsson y Simon, 1993). Puede servir de base para la caracterización de los pensamientos de un individuo, como dato para un análisis de contenido cognitivo, o para el desarrollo de un programa de ordenador.

 

Técnicas de elicatación 

Técnicas de elicitación

Las técnicas de elicitación de protocolos verbales varían notablemente, tanto en lo relativo a los procedimientos que utilizan como al grado de validez de los informes que generan, y algunas de ellas coinciden básicamente con la entrevista (Shavelson, Webb y Burstein, 1986; Ericsson y Simon, 1993). Entre las técnicas de elicitación de protocolos verbales tenemos:

La entrevista clínica retrospectiva (Pines y colaboradores, 1978; Genest y Turk, 1981) es uno de los procedimientos de obtención de protocolos verbales más utilizados en el análisis de tareas, si bien los datos pueden estar sujetos a algún tipo de distorsión debido a su carácter retrospectivo, de acuerdo con el modelo de Ericsson y Simon.

Las cuestiones-tipo constituyen otro procedimiento de obtención de protocolos; sin embargo presentan el problema de las inferencias. Es necesario conocer los requerimientos cognitivos de la respuesta a cuestiones, tarea que es vista como resolución de un problema. Greeno (1980) y Posner (1978) ofrecen algunas sugerencias para la formulación de cuestiones como técnica de obtención de datos, indicando la conveniencia de formular cuestiones concretas para evitar los problemas de interpretación de las respuestas.

Las instrucciones de «pensamiento en voz alta» concurrente a la realización de la tarea (Ericsson y Simon, 1980, 1984, 1993), según el modelo de producción de informes verbales establecido por estos autores, constituye el procedimiento que menos distorsiona la información sobre los procesos cognitivos internos.

 

Teorías 

Técnicas de elicitación

La teoría de Ericsson y Simon (1984, 1993) predice que la información concurrente en la memoria a corto plazo, así como la información atendida no inferida, puede ser la más válida. Las críticas de Nisbet y Wilson (1977) a los datos introspectivos pierden vigencia cuando los informes verbales se realizan durante la realización de la tarea. Estos informes verbales ofrecen la única fuente de datos para identificar muchos de los contenidos, procesos y estrategias que se utilizan en la realización de diversas tareas.

El recuerdo estimulado mediante grabaciones audio o vídeo constituye una alternativa a las entrevistas retrospectivas y una alternativa necesaria a los métodos de pensamiento en voz alta en situaciones de enseñanza interactiva por el profesor, en las que los mismos individuos no pueden generar ni registrar los protocolos verbales, de forma simultanea a la realización de la tarea. Es una técnica para recoger informes retrospectivos de procesos verbales y no verbales bajo condiciones de claves explícitas de recuerdo. Entre las condiciones para la utilización de esta técnica se citan el que los datos deben recogerse después de un corto tiempo desde el evento; y que no se debe preguntar por procesos generales, sino por acciones específicas (Shavelson, Webb y Burtein, 1986).

Otro procedimiento son las entrevistas sobre ejemplos o problemas-tipo, en las que se provocan discusiones con detenimiento con un estudiante, utilizando normalmente un conjunto de tarjetas donde se presentan ejemplos, correctos e incorrectos, de la aplicación de un principio general (Gilbert, Watts y Osborne, 1985).

Por último, entre los procedimientos de obtención de datos tenemos la «técnica Delphi» (Jonassen, Hannum y Tessmer, 1999), que consiste básicamente en una entrevista estructurada que se realiza a un grupo de expertos sobre contenidos y procesos de interés en la realización de una tarea.

 

Procedimientos 

Los procedimientos de elicitación de conocimientos a un grupo o equipo de expertos están adquiriendo en la actualidad un desarrollo considerable. Por una parte, las nuevas perspectivas teóricas sobre la cognición situada y el conocimiento compartido han obligado a considerar la aplicación de los procedimientos de elicitación del conocimiento, que hacen uso de los protocolos verbales, a actividades situadas socialmente, que incluyen desde las actividades altamente especializadas de descubrimiento colaborativo en dominios científicos, como hacen Okada y Simon (1997) en el área de la biología molecular, hasta el estudio del pensamiento en las actividades de la vida diaria, como se refleja en el trabajo de Ericsson y Simon (1998). De interés son los resultados logrados por Okada y Simon (1997), quienes encuentran que el trabajo en equipo de dos personas, frente al trabajo individual, facilitó el proceso de investigación científica en el ámbito de la biología molecular.

 

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